Columna publicada en La Voz del Interior, domingo 27 de noviembre de 2011
http://www.lavoz.com.ar/opinion/entre-orfandad-liderazgo
Las principales fuerzas de la política cordobesa han obtenido, como saldo de este año electoral, una situación que oscila entre la orfandad de dirigentes nacionales de peso y un liderazgo local logrado que satisface expectativas modestas.
Nuestro sistema político se ha rediseñado sobre la base de una confrontación, latente o manifiesta, con la matriz de poder que resultó vencedora, el kirchnerismo; y así como dos años atrás Córdoba tenía tres opositores vocingleros ante un Gobierno nacional débil, hoy tiene tres tibiezas que transitan entre la crítica vergonzante y el reconocimiento impostado frente a un Gobierno fuerte.
La política cordobesa sigue reflejada en un espejo diferente al que expresa a la nacional y surgió un divorcio que no es beneficioso para ninguna de las partes.
A pesar de la contundente victoria del justicialismo a nivel nacional, ni Juan Schiaretti ni José Manuel de la Sota pueden decir que el peronismo que pregonan sea el que hoy gobierna el país. Más cerca del peronismo federal que del sello Frente para la Victoria y más próximo a la liturgia peronista que a la camporista, el justicialismo cordobés aguarda mejores épocas para emerger como voz cantante en el concierto nacional.El cordobesismo duerme un sueño del que algún día espera despertar airoso.
Atienden su juego. El Frente Cívico juecista tampoco puede hacer un balance demasiado positivo respecto de su presencia más allá de las fronteras cordobesas. El Frente Amplio Progresista (FAP), del santafesino Hermes Binner, sólo pudo lograr un segundo puesto que se parece más a un tercero, pues el porcentaje de sufragios es similar al que obtuvieron Horacio Massaccesi en 1995, Ricardo López Murphy en 2003 y Roberto Lavagna en 2007, ninguno de los cuales ejerció luego como líder opositor. Además, tiene una cantidad considerablemente inferior de diputados y senadores en el Congreso Nacional que el radicalismo y el kirchnerismo, y en la única provincia que gobierna –Santa Fe– deberá hacer un delicado equilibrio con una Legislatura opositora.
La Unión Cívica Radical también sufre la orfandad de liderazgos fuertes a nivel nacional. Sostenidos por una base municipal amplia, un grupo de intendentes desafía a la actual conducción, presa de los estigmas que dejó el magro 11 por ciento del 23 de octubre. No es casual que la lucha la encabece Ramón Mestre, quien gobernará un distrito que pesa electoralmente lo mismo o más que muchas provincias.
En suma, cada uno atiende su juego: José Manuel de la Sota intentará gobernar una provincia con profundas grietas económicas, Ramón Mestre tratará de renovar un partido anquilosado a través de una difícil gestión municipal y Luis Juez buscará construir una estructura partidaria que por primera vez desde su creación no contará con una “pata” estatal que lo ayude.
Estos son los retos de nuestras principales fuerzas que, como dice el tango, van y vienen entre “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”.
Luis Juez reconoció que tal vez debería haberse mantenido un período más en el municipio de la ciudad de Córdoba; se lanzó hacia la gobernación y quedó a mitad de camino. José Manuel de la Sota esgrimió una independencia indómita en tiempos del conflicto agropecuario, pero quedó herido luego de la muerte de Néstor Kirchner.
Ramón Mestre se envalentona con un papel actoral como uno de los líderes de la UCR nacional, pero una sufrida ciudad le reclamará más atención de lo que puede parecer a primera vista.
En síntesis, “a mitad de camino”, podría llamarse la película. Grandes en su pago chico, pero pequeños en la escena nacional. No pueden descansar en las fortalezas de un partido o líder de peso nacional; dependen de sí mismos, pero tampoco sus propias fuerzas y condicionantes coyunturales les permiten soñar, por ahora, con un rol más relevante que el que ya tienen.
Enclave difícil. El divorcio entre la política cordobesa y la nacional también se da a la inversa. El kirchnerismo no logra construir una base propia de poder con candidatos y espacios fuertes que le respondan, y Córdoba demuestra una vez más intentos de vivir de espaldas a lo que sucede en la escala nacional.
El voto cordobés manifiesta, aunque de manera tímida, un sistema de equilibrios que no se ve en la Nación. Sólo aquí se dieron conjuntamente tres elementos: Cristina Fernández ganó con menos de 40 puntos porcentuales, los votos sumados del segundo y tercer candidato superaron a los de la Presidenta y obtuvieron aproximadamente 20 puntos cada uno, demostrando una competitividad menos débil que la que se dio en otros distritos.
El balance queda signado por tres fenómenos: la diferenciación con la política nacional, una dependencia de la que se reniega y una competitividad entre tres fuerzas nacionales que no se da en otras geografías. De nuestra dirigencia dependerá, en gran medida, que la administración de este singular y complejo sistema redunde en un mejor futuro para los cordobeses. Hasta ahora no ha sido así.
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martes, 29 de noviembre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Las 4 oposiciones + 1
Luego de la derrota sufrida por el arco de oposiciones al Gobierno Nacional el pasado domingo, el mapa de actores políticos que confrontan con el kirchnerismo comienza a reconfigurarse. Si bien algunos de los opositores se muestran como los ganadores del campeonato por el segundo puesto y otros como los triunfadores por no competir en un torneo donde la derrota era lo único seguro, existen en este amplio segmento distintas complejidades que si son analizadas con detenimiento harán explícito que cada uno de los opositores tiene sus fortalezas y debilidades, y que no existe un claro ganador o menor perdedor.
En primer lugar, la Unión Cívica Radical puede jactarse de que sigue siendo la segunda fuerza en el Congreso. A pesar de su tercer puesto conseguido el 23 de octubre, aún goza de una cantidad superior de Diputados y Senadores que el resto de los opositores. Además, gobierna la mitad de las capitales de provincia. Una de ellas, la Ciudad de Córdoba, es tan importante en cantidad de habitantes como la provincia de Mendoza. Si hablamos de partidos en vez de liderazgos, es claro que el radicalismo aún tiene una base importante de gestiones, sobre todo locales, sobre las cuáles transformarse y crecer.
Por otra parte, debemos considerar al Frente Amplio Progresista (FAP), flamante segundo de las elecciones generales. Crecieron, hicieron alianzas, mantuvieron una coherencia como fuerza de centro-izquierda republicana con experiencia de gestión y presentaron un líder desconocido que ganó en conocimiento, imagen positiva y votos a lo largo de este periodo electoral. Es un líder que en el 2015 superará los 70 años, lo cual suele ser un limitante a la hora de candidatearse para un cargo presidencial, pero no podemos negar que el FAP ha realizado una labor aceptable, tanto en armado de su estructura política como en comunicación con la ciudadanía. Como desventajas no sólo se encuentra la edad de Binner, sino también el hecho de que, en la práctica, sus fuerzas en el Congreso son las mismas que antes de los comicios del pasado domingo. Además, su estructura nacional es menor que la de los partidos tradicionales como el PJ y la UCR.
Otra fuerza de oposición es el PRO. Gobierna un distrito importante como la Ciudad de Buenos Aires, acaba de renovar sus diputados en el Congreso Nacional, ha ganado un municipio del Conurbano (Vicente López) y tiene alianzas con otro (Malvinas Argentinas), disputó palmo a palmo por la gobernación de Santa Fe con el delfín de Hermes Binner y su dirigente, Mauricio Macri, tiene amplio conocimiento en todo el país y una imagen positiva aceptable. Fue módica su victoria el domingo 23 de octubre; de esos triunfos que valen más por la no derrota que por el laurel en sí mismo.
Finalmente, el cuarto opositor es el PJ disidente. Este grupo político que gozó de los aplausos de la feligresía anti K allá por tiempos de la 125 y de la victoria de De Narváez sobre Kirchner, ha venido a menos a medida que Cristina Kirchner creció en imagen positiva, intención de voto y aprobación de gestión. Muchos de sus dirigentes, que se asientan en bases con menos pruritos anti kirchneristas que otros opositores, han iniciado un recorrido de regreso al redil. Saben que en el peronismo (aún en su versión kirchnerista), siempre habrá quien los ayude a lamer sus heridas, aún cuando los ubiquen en un lugar lejano en la cola de refugiados que regresan. Felipe Solá, José Manuel De La Sota y algunos intendentes bonaerenses son los arquetipos de esta vuelta. El peronismo disidente es el segmento opositor más dañado de la actual coyuntura nacional.
El título dice 4 opositores + 1. Sucede que el 1 es un grupo de actores que podrán jugar como opositores o como aliados según las circunstancias, pero que tienen igual o mayor peso que estos cuatro que hemos detallado. Del esquema de acuerdos que la Presidenta formalice con la Confederación General de los Trabajadores (CGT), la Unión Industrial Argentina (UIA), las entidades rurales y los Bancos, dependerá mucho el próximo periodo kirchnerista. “Allí está la gobernabilidad”, me dice un viejo peronista. ¿El Congreso? “Bien, gracias.”
jueves, 1 de septiembre de 2011
El mito de un eterno retorno
Publicado en diario La Voz del Interior, edición impresa y online - 31/08/2011
Cuantiosas y diversas son las causas esgrimidas como factores explicativos del triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias del 14 de agosto último.Resultados exagerados, sorpresivos o comprensibles, según el ángulo desde el que se aborde la cuestión. Nivel de consumo, aumentos a los jubilados, programa asignación universal por hijo, “efecto viudez”, presencia estatal en la economía y demás argumentos son sólo parte del conglomerado de elementos que se escudriñan en forma microscópica a los fines de determinar qué pasó.
Entre esas variables, suele mencionarse una, algo más abstracta y teóricamente densa, que en cierta medida contiene a las demás, aunque corre el riesgo del vacío de significancia. Se la llama “el relato”.
Se dice que el kirchnerismo tiene un relato que ningún opositor pudo construir como alternativa superadora o, al menos, competitiva.
Un relato viene a ser una especie de mensaje, de marca de gestión, de voluntad movilizadora de acciones políticas. El relato marca un proyecto con ingredientes materiales e ideales, concretos e intangibles.
Construcción del mito. En términos gramscianos, el proyecto se expresa bajo el ropaje de mito político. El mito-príncipe de Antonio Gramsci no podía ser una persona real ni un individuo concreto. No puede ser “Néstor Kirchner”, sino que debe ser “él”; no puede ser “el kirchnerismo”, sino que debe ser “el modelo”.
El mito debe ser un organismo, un elemento colectivo complejo, en el que se construya en concreto una voluntad afirmada en la acción. La voluntad es un continente llenado con la reparación histórica posdictadura setentista, posneoliberalismo noventista, posprogresismo fallido radical-frepasista.
La acción, por su parte, consiste en más Estado, lucha contra las corporaciones, recupero de fondos de las ex AFJP, ley de medios, ley de matrimonio igualitario, estatización de Aerolíneas Argentinas, entre otras.
En este contexto, debemos entender el “cordobesismo” de José Manuel de la Sota. Sabedor como pocos de la importancia de los marcos de sentido que operan como significantes en la memoria de una sociedad, que legitiman políticas públicas y que se exponen finalmente en formato de propaganda, el gobernador electo de la provincia mediterránea da forma a un relanzamiento del mito de la “Córdoba autónoma” bajo un concepto modélico, pero de fuerte raigambre en la estructura política. Ese artefacto que ha sabido construir a lo largo de su profesional carrera.
¿Cómo vencer al kirchnerismo sin un relato alterno? ¿Cómo pretender presidir el país sin un cuerpo de ideas que trascienda el mero personalismo, la mera maquinaria partidaria o la sola estética publicitaria? Esas parecen ser algunas de las preguntas que se hicieron los creadores del “cordobesismo”.
Artística y emotiva. El “cordobesismo” pretende prohijar una conciencia operativa reparadora de lo que el kirchnerismo no supo reparar o de lo que destruyó: el futuro, el federalismo, el diálogo, la paz nacional, la entrega sacrificada del hombre de campo y demás asuntos demolidos por la consigna de “pelear por pelear”.
Al fin de cuentas, el “cordobesismo” es más una fantasía artística y emotiva que un raciocinio doctrinario.
Va más a la conformación de un nosotros identitario, contrapuesto a un relato centralizador y unitario, supuestamente pergeñado desde la casa Rosada de 2003 a esta parte.
El “cordobesismo” es el relato que utiliza la narrativa del mito como herramienta. No le busquemos sólo racionalidad a una enunciación modélica. La tiene, pero sobre todo se asienta en una creación dramática y trágica, en el sentido griego.
Como dice uno de mis maestros, el politólogo Mario Riorda, el mito no es sólo la referencia al pasado y a lo sagrado, pero la contiene en tanto valor explicativo del origen de una realidad dada. La “isla de Angeloz”, “el modelo Córdoba delasotista” y, más allá en el tiempo, “la autonomía de don Amadeo Sabattini” afloran como antepasados del “cordobesismo”.
Puede que quede como una palabra más, lanzada al vacío una noche de júbilo. Puede que sea sólo una efímera postulación estética.
Puede que sea una plataforma racional de políticas públicas. Puede que sea “chicana” política. Puede que sea el último manotazo de ahogado de un peronismo disidente en naufragio. Puede que sea narrativa alternativa poskirchnerista. Y que sea todo eso a la vez.
En definitiva, de esa mixtura suelen estar compuestos los ismos, las entelequias, los significantes vacíos y los mitos. De la Sota lo sabe; proviene de uno de ellos. Tal vez del más perenne de la Argentina moderna.
viernes, 19 de agosto de 2011
[CFK50] ¿Fue la economía?
¿Cómo hizo Cristina Kirchner para alcanzar la impresionante cifra de 50 puntos porcentuales o, si se prefiere, 10 millones de votos? ¿Cómo hicieron los opositores para no alcanzar, al menos, 20% de los sufragios?
En la encuesta nacional de la consultora Graciela Romer y Asoc. que realizamos tres semanas antes de la elección, 17% de los argentinos manifestaban su indecisión respecto a quién votar en las elecciones primarias. Evidentemente, casi la mitad de esos ciudadanos pareciera haberse inclinado a favor de la Presidenta adicionando alrededor de 10 puntos porcentuales y alcanzando el rimbombante 50%.
En ese grupo de indecisos la mitad decía aprobar la gestión de CFK, mientras que la otra mitad la desaprobaba. Pero sólo dos de cada diez evaluaba positivamente la economía, mientras que cinco la consideraban regular y tres de ellos tenían una mirada negativa.
Una somera observación de estos datos nos permite hipotetizar que la economía no habría sido determinante para este segmento en su decisión de voto, ya que según los datos el 80% de los indecisos no estaba conforme con la situación económica del país. En otras palabras, algunos indecisos se volcaron a favor de la Presidenta aún cuando consideraban que la situación económica no es del todo buena. La economía pareciera ser más bien un no-tema que una variable de potente incidencia en el voto, al menos entre los indecisos.
Un segundo punto a tener en cuenta es que, entre los que se decidieron por alguna de las alternativas opositoras, la evaluación positiva de la economía es realizada por el 17%, es decir casi el mismo porcentaje que entre los indecisos. La diferencia reside en que, entre estos votantes, el 70% desaprueba la gestión de Cristina Kirchner, mientras que entre los indecisos la mitad aprueba y la otra mitad desaprueba. Podríamos conjeturar que lo que inclinó la balanza en contra del Gobierno Nacional entre estos electores opositores fue tanto la economía como su visión sobre la gestión en general de la Presidenta.
El tercer punto es también interesante. 6 de cada 10 votantes de Cristina hace una evaluación positiva de la economía. Además, el 94% de votantes de Cristina aprueba la gestión. En este caso, también puede decirse que tanto la economía como la gestión correlacionan con la intención de voto. Más la gestión que la economía, es cierto.
En suma, la aprobación de la gestión en general de Cristina Kirchner y la visión sobre la economía pareciera que emergen como variable de correlación con la decisión de voto entre los decididos (A favor o en contra de CFK). Pero hay que hacer una salvedad con respecto a los indecisos, los cuales estaban divididos en cuanto la aprobación pero no en su visión sobre la economía, residiendo allí su talón de Aquiles persuasivo.
En torno a estos votantes, Los partidos opositores podrían haber trabajado sobre la cuestión económica, buscando resolver la indecisión según elementos claves como la inflación y alcance de los ingresos, la dificultad de acceso a bienes durables, el subempleo, etc. Quien votaba a CFK, aprobaba su gestión. Quien no la votaba, mayoritariamente no la aprobaba. En el medio de esa polarización, existía casi una quinta parte de la población, entre los cuáles los porcentajes de aprobación y desaprobación se encontraban equilibrados. Finalmente, ese 17% de indecisos terminó inclinándose casi en su mitad en favor de Cristina Kirchner, otros se dispersaron entre los diferentes candidatos opositores.
Si un solo candidato hubiese podido pulsar sobre el nervio económico, con un mensaje claro y contundente, podría tal vez haber evitado un reparto de votos tal como el que se dio y, en última instancia, aún cuando Cristina Kirchner se llevase para su molino la mitad de esas aguas indecisas, ese opositor podría haberse acercado al 20% y hoy la historia, su historia, sería diferente.
lunes, 15 de agosto de 2011
7 Mitos derribados de un micro clima miope
¿Hay un escenario mejor para el kirchnerismo? ¿Había chances de que todas las variables jugaran a su favor? En los últimos días de campaña se fue generando un microclima que contradecía la tesis del "Cristina ya ganó" y que abogaba por un crecimiento de Duhalde o Alfonsín.
Los mitos del micro clima fueron derribados de un plumazo en la elección de ayer.
1er mito derribado: “Cristina no pasa del 40”
Hubo analistas, políticos, periodistas y hasta encuestas que decían que la Presidenta obtendría 37 o 39 puntos porcentuales. Si bien eran pocos los que se animaron a decir esa cifra, no lo fueron los que auguraban a lo sumo un 45%. Hasta referentes y militantes del Frente para la Victoria avizoraban un porcentaje máximo del 45%.
La mitad más un voto obtenido por Cristina Kirchner el pasado domingo sirve a cualquier candidato en cualquier elección democrática del mundo para considerarse un nítido ganador.
2do mito derribado: “No va a ir a votar más del 60% del padrón, va a ser puro aparato.”
Con aproximadamente 75% de ciudadanos en edad de votar que asistieron a los comicios se cae a pedazos la fundamentación de que la primaria sólo sería un masivo acto militante de la cual sólo las fuerzas con estructura nacional podrían salir airosas.
3er mito derribado: “El segundo va a estar a unos 20 puntos más o menos.”
Casi 40 puntos porcentuales separan a Cristina Kirchner de sus segundos (Duhalde y Alfonsín) lo cual manifiesta el pobre costado de las alternativas opositores que no pudieron siquiera alcanzar a persuadir a una quinta parte del electorado.
4to mito derribado: “Claramente habrá un segundo que podrá ganarse el voto opositor en octubre”
El segundo puesto se comparte entre tres candidatos, ninguno de los cuales tendrá incentivos para bajar su candidatura a favor del que obtenga algunos votos de más que los otros dos. No habrá incentivo ideológico, desde ya, pero tampoco político puesto que no existe un segundo que se despegue del resto y que pueda amenazar un triunfo de Cristina Kirchner en octubre.
5to mito derribado: “A Cristina la salva Scioli. Es más, Scioli y los barones van a sacar más votos que ella”
Si bien el Gobierno Nacional colocó el tapón Sabbatella, vale decir que Cristina Kirchner obtuvo en Provincia de Buenos Aires un mayor porcentaje de votos de Daniel Scioli, con lo cuál revalida su liderazgo en la Provincia más populosa del país y distrito clave para definir resultados electorales con sus casi 40 puntos de peso porcentual nacionales.
6to mito derribado: “Cristina no gana en los centros urbanos ni en el campo. Todavía no se recupera del efecto 125.”
El kirchnerismo ganó donde nunca antes lo había hecho. Los casos emblemáticos son Córdoba y Capital Federal. Sólo faltó Rosario, ciudad bastión del socialismo de Binner. Además, se confirmó la independencia de elecciones distritales respecto a comicios nacionales. Parte del electorado que votó a Macri, De La Sota y Bonfatti ha optado por la Presidenta el día de ayer.
7to mito derribado: “El radiperonismo inaugurado por Alfonsín – De Narváez puede funcionar bien.”
La diferencia de votos entre De Narváez y Alfonsín debe ser causa de enconos difíciles de resolver por estas horas. Sin lugar a dudas ha habido voto cruzado y corte de boletas. Si De Narváez no pudo mantener una alianza victoriosa como la que formó con Solá y Macri en 2009, cabe dudar sobre la esperanza de vida que tendrá UDESO.
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