viernes, 19 de agosto de 2011

[CFK50] ¿Fue la economía?


¿Cómo hizo Cristina Kirchner para alcanzar la impresionante cifra de 50 puntos porcentuales o, si se prefiere, 10 millones de votos? ¿Cómo hicieron los opositores para no alcanzar, al menos, 20% de los sufragios?

En la encuesta nacional de la consultora Graciela Romer y Asoc. que realizamos tres semanas antes de la elección, 17% de los argentinos manifestaban su indecisión respecto a quién votar en las elecciones primarias. Evidentemente, casi la mitad de esos ciudadanos pareciera haberse inclinado a favor de la Presidenta adicionando alrededor de 10 puntos porcentuales y alcanzando el rimbombante 50%.

En ese grupo de indecisos la mitad decía aprobar la gestión de CFK, mientras que la otra mitad la desaprobaba. Pero sólo dos de cada diez evaluaba positivamente la economía, mientras que cinco la consideraban regular y tres de ellos tenían una mirada negativa.

Una somera observación de estos datos nos permite hipotetizar que la economía no habría sido determinante para este segmento en su decisión de voto, ya que según los datos el 80% de los indecisos no estaba conforme con la situación económica del país. En otras palabras, algunos indecisos se volcaron a favor de la Presidenta aún cuando consideraban que la situación económica no es del todo buena. La economía pareciera ser más bien un no-tema que una variable de potente incidencia en el voto, al menos entre los indecisos.

Un segundo punto a tener en cuenta es que, entre los que se decidieron por alguna de las alternativas opositoras, la evaluación positiva de la economía es realizada por el 17%, es decir casi el mismo porcentaje que entre los indecisos. La diferencia reside en que, entre estos votantes, el 70% desaprueba la gestión de Cristina Kirchner, mientras que entre los indecisos la mitad aprueba y la otra mitad desaprueba. Podríamos conjeturar que lo que inclinó la balanza en contra del Gobierno Nacional entre estos electores opositores fue tanto la economía como su visión sobre la gestión en general de la Presidenta.

El tercer punto es también interesante. 6 de cada 10 votantes de Cristina hace una evaluación positiva de la economía. Además, el 94% de votantes de Cristina aprueba la gestión. En este caso, también puede decirse que tanto la economía como la gestión correlacionan con la intención de voto. Más la gestión que la economía, es cierto.

En suma, la aprobación de la gestión en general de Cristina Kirchner y la visión sobre la economía pareciera que emergen como variable de correlación con la decisión de voto entre los decididos (A favor o en contra de CFK). Pero hay que hacer una salvedad con respecto a los indecisos, los cuales estaban divididos en cuanto la aprobación pero no en su visión sobre la economía, residiendo allí su talón de Aquiles persuasivo.


En torno a estos votantes,  Los partidos opositores podrían haber trabajado sobre la cuestión económica, buscando resolver la indecisión según elementos claves como la inflación y alcance de los ingresos, la dificultad de acceso a bienes durables, el subempleo, etc. Quien votaba a CFK, aprobaba su gestión. Quien no la votaba, mayoritariamente no la aprobaba. En el medio de esa polarización, existía casi una quinta parte de la población, entre los cuáles los porcentajes de aprobación y desaprobación se encontraban equilibrados. Finalmente, ese 17% de indecisos terminó inclinándose casi en su mitad en favor de Cristina Kirchner, otros se dispersaron entre los diferentes candidatos opositores. 

Si un solo candidato hubiese podido pulsar sobre el nervio económico, con un mensaje claro y contundente, podría tal vez haber evitado un reparto de votos tal como el que se dio y, en última instancia, aún cuando Cristina Kirchner se llevase para su molino la mitad de esas aguas indecisas, ese opositor podría haberse acercado al 20% y hoy la historia, su historia, sería diferente. 

martes, 16 de agosto de 2011

Un corte de boleta sincronizado



La seguidilla de derrotas del kirchnerismo en Capital Federal (Primera y segunda vuelta), en Santa Fe y en Córdoba (no presentando candidatos) fue leída por algunos analistas, periodistas y políticos como una anticipación de la debilidad kirchnerista. Los motivos eran infundados. Sin conocer los resultados del pasado domingo ya se podía advertir que la performance del oficialismo en esos distritos no calzaba tan bien como predictor de la contienda por el premio mayor.

En 2007 Cristina Kirchner obtuvo 24% en Córdoba, 36% en Santa Fe y 24% en Capital Federal; y aún así triunfó holgadamente. Una de las razones radica en la diferente racionalización electoral que los ciudadanos ejercitan cuando se enfrenta a la decisión para cada tramo de gobierno.

Los argentinos han demostrado que, como suele hacerse con un aparato de relojería, la sincronización del corte de boleta que no se da en el cuarto oscuro se ejerce cuando las elecciones separadas lo permiten. Votar a Macri o a Del Sel y también a Cristina sería tal vez un ejercicio poco probable en un mismo acto electoral. No obstante fue lo que no pocos ciudadanos han hecho en los últimos meses.
Ahora bien, así como era erróneo pensar que los votos provinciales actuaban como buenos predictores del voto nacional también sería un traspié analítico pensar que ahora cualquier elección distrital en zonas en las que ganó ampliamente Cristina Kirchner será ganada con facilidad por el Frente Para La Victoria.

Para ser más claros, si el domingo que viene se votara en Ciudad de Buenos Aires es muy probable que Macri ganase nuevamente. Tal vez el efecto mediático podría impulsar más a Filmus pero no implicaría cambios sustanciales porque, nuevamente, los arrastres tienen efectos relevantes sólo cuando operan de manera simultánea y, aún así, a veces tienen sus desfalcos a manos de las tijeritas.

Por lo tanto, el triunfalismo del Frente Para La Victoria en estos días debería traer a su memoria el triunfalismo de Bonffatti, del peronismo duhaldista en Santa Fe o del delasotismo en Córdoba hace pocas semanas atrás. Los números dicen lo que dicen en la categoría que les corresponden. Pretender ejercer una hermenéutica de los resultados puede ser perjudicial para una adecuada lectura del terreno. 

lunes, 15 de agosto de 2011

7 Mitos derribados de un micro clima miope


¿Hay un escenario mejor para el kirchnerismo? ¿Había chances de que todas las variables jugaran a su favor? En los últimos días de campaña se fue generando un microclima que contradecía la tesis del "Cristina ya ganó" y que abogaba por un crecimiento de Duhalde o Alfonsín.

Los mitos del micro clima fueron derribados de un plumazo en la elección de ayer.

1er mito derribado: “Cristina no pasa del 40”
Hubo analistas, políticos, periodistas y hasta encuestas que decían que la Presidenta obtendría 37 o 39 puntos porcentuales. Si bien eran pocos los que se animaron a decir esa cifra, no lo fueron los que auguraban a lo sumo un 45%. Hasta referentes y militantes del Frente para la Victoria avizoraban un porcentaje máximo del 45%.
La mitad más un voto obtenido por Cristina Kirchner el pasado domingo sirve a cualquier candidato en cualquier elección democrática del mundo para considerarse un nítido ganador.

2do mito derribado: “No va a ir a votar más del 60% del padrón, va a ser puro aparato.”
Con aproximadamente 75% de ciudadanos en edad de votar que asistieron a los comicios se cae a pedazos la fundamentación de que la primaria sólo sería un masivo acto militante de la cual sólo las fuerzas con estructura nacional podrían salir airosas.

3er mito derribado: “El segundo va a estar a unos 20 puntos más o menos.”
Casi 40 puntos porcentuales separan a Cristina Kirchner de sus segundos (Duhalde y Alfonsín) lo cual manifiesta el pobre costado de las alternativas opositores que no pudieron siquiera alcanzar a persuadir a una quinta parte del electorado.

4to mito derribado: “Claramente habrá un segundo que podrá ganarse el voto opositor en octubre”
El segundo puesto se comparte entre tres candidatos, ninguno de los cuales tendrá incentivos para bajar su candidatura a favor del que obtenga algunos votos de más que los otros dos. No habrá incentivo ideológico, desde ya, pero tampoco político puesto que no existe un segundo que se despegue del resto y que pueda amenazar un triunfo de Cristina Kirchner en octubre.

5to mito derribado: “A Cristina la salva Scioli. Es más, Scioli y los barones van a sacar más votos que ella”
Si bien el Gobierno Nacional colocó el tapón Sabbatella, vale decir que Cristina Kirchner obtuvo en Provincia de Buenos Aires un mayor porcentaje de votos de Daniel Scioli, con lo cuál revalida su liderazgo en la Provincia más populosa del país y distrito clave para definir resultados electorales con sus casi 40 puntos de peso porcentual nacionales.

6to mito derribado: “Cristina no gana en los centros urbanos ni en el campo. Todavía no se recupera del efecto 125.”
El kirchnerismo ganó donde nunca antes lo había hecho. Los casos emblemáticos son Córdoba y Capital Federal. Sólo faltó Rosario, ciudad bastión del socialismo de Binner. Además, se confirmó la independencia de elecciones distritales respecto a comicios nacionales. Parte del electorado que votó a Macri, De La Sota y Bonfatti ha optado por la Presidenta el día de ayer.

7to mito derribado: “El radiperonismo inaugurado por Alfonsín – De Narváez puede funcionar bien.”
La diferencia de votos entre De Narváez y Alfonsín debe ser causa de enconos difíciles de resolver por estas horas. Sin lugar a dudas ha habido voto cruzado y corte de boletas. Si De Narváez no pudo mantener una alianza victoriosa como la que formó con Solá y Macri en 2009, cabe dudar sobre la esperanza de vida que tendrá UDESO.

viernes, 12 de agosto de 2011

Primarias: Nuestro Iowa



El próximo fin de semana en EEUU tendrá lugar uno de los eventos electorales que anticipan las elecciones del año próximo. En el estado de Iowa se realizará una Straw poll. Se trata de una reunión en la que participan ciudadanos de ese estado, comen, beben, escuchan a los candidatos republicanos y luego votan electrónicamente por alguno de ellos. La certeza predictiva de estos comicios respecto a las elecciones presidenciales está en discusión, aunque nadie niega la relevancia que tienen para posicionar o no ciertos candidatos.

En Argentina tendremos nuestra Straw poll, con la diferencia de que participaremos en todo el país y en la que estarán en juego todos los candidatos. De manera similar a lo que ocurre en Estado Unidos, nuestras primarias servirán para posicionar algunos candidatos y para desestimar los ánimos de otros.

A continuación expongo algunas notas sobre qué es lo que debiéramos observar para analizar la elección.

1.- ¿Qué porcentaje de votos obtiene la candidata del oficialismo?: Se espera que Cristina Kirchner obtenga más del 40% de los votos. Algunos dicen más de 45%. Menos de 40 puntos sería interpretado como una señal de debilidad.  

2.- ¿Cuál será la diferencia entre el primer lugar y el segundo? Si la diferencia es más de 10 puntos, el candidato que encabece la primaria se fortalecerá, de lo contrario, se verá debilitado.

3.- ¿Cuál será la diferencia entre el porcentaje obtenido por el candidato que alcance el segundo lugar y el candidato que alcance el tercero? La mayoría de los análisis que se han podido leer o escuchar durante esta semana dicen que una diferencia aproximada de cinco puntos entre el segundo y el tercero no incentivaría a número tres a bajar su candidatura en pos de un apoyo al número 2. Si la diferencia se aproxima a los 10 puntos será otro cantar.

4.- ¿Se extingue la fuerza de Carrió? Las encuestas la ubican por debajo de los cinco puntos porcentuales. ¿Será la retirada de una fuerza y un liderazgo que han marcado la política argentina en la reciente década?

5.- A la izquierda del kirchnerismo ¿la pared? Altamira y Argumedo pondrán a prueba la capacidad de movilización y persuasión de una izquierda a la que el kirchnerismo y, en cierta medida, la candidatura de Binner han debilitado.

6.- ¿Las elecciones distritales están desvinculadas de las nacionales? La primaria nos dará información sobre cuántos votos obtiene el oficialismo en los distritos donde recientemente no ha tenido candidatos o, si los ha tenido, han alcanzado un magro porcentaje de votos. Desnudaremos así la real o virtual correspondencia entre voto presidencial y voto provincial.

7.- ¿Sirvió la alianza Alfonsín – De Narváez? La provincia de Buenos Aires será el laboratorio de un experimento radiperonista. ¿Cuántos votos de De Narváez irán hacia Duhalde? ¿Cuántos de Alfonsín optarán en la provincia por Stolbizer?

martes, 9 de agosto de 2011

“It´s Córdoba Capital, stupid”



¡Qué frase o paráfrasis más trillada! Es cierto, pero sirve para titular un breve intento de racionalización de la elección cordobesa del pasado 7 de agosto.

Muchas son las claves que la explican. A mi entender, una de las más importantes es la buena elección del PJ en Córdoba Capital. La Coalición que lidera De La Sota había obtenido 25% de los votos en 2007 y resultó tercera en 2009. El domingo alcanzaron el 33%. Por lo contrario, Luis Juez había sacado el 50% y ahora cayó al 37%. 13 puntos porcentuales menos en un distrito que pesa el 40% a nivel provincial significan aproximadamente 7 puntos menos en el resultado global. ¡Qué casualidad!, Juez en el 2007 obtuvo 36%, hoy 30%: 6 puntos más.

En Córdoba Capital nunca gana un peronista, se suele decir. Juez lo hizo disfrazado de Partido Nuevo y Kammerath fue votado como un simpático liberal aliado a una coalición llamada Unión por Córdoba, pero ¿peronismo? jamás.

Gran parte del electorado capitalino votó muchas veces a Luis Juez con “la nariz tapada”. Recuerdo estudios cualitativos en los que la gente (sobre todo clase media y media alta) decía odiar sus formas, sus malas palabras, su estilo pendenciero y conflictivo, su tono autoritario, su ceño fruncido, su humor antinómico, su discurso plagado de dicotomías (Honestos vs. Corruptos; Buenos vs. Malos, Decentes vs. ladrones, Morales vs. inmorales, idealistas vs pragmáticos, épicos vs. alquilados).

Aún así, lo votaban. Era la alternativa ante De La Sota. ¿Qué sucedió ahora? ¿De La Sota cambió su cara? En parte si, en parte fue publicidad, en parte gestión, en parte Schiaretti. El hombre que ni bien asumió visitó a Daniel Giacomino en el palacio Municipal dando señales de diálogo y concordia. Schiaretti, adusto, poco carismático, con más perfil de administrador que de político fungió como Intendente Municipal.

Pareciera que Unión por Córdoba, el PJ y el peronismo empiezan a encontrarle la vuelta a un distrito siempre remiso a congraciarlos con el voto. Aunque deberían ser cautos, al menos hasta septiembre. En ese mes sabremos si se está gestando un verdadero reconocimiento por parte del cordobés capitalino hacia el peronismo con lógica municipal o si sólo se trató de una opción pensando en clave provincial. 

lunes, 8 de agosto de 2011

Análisis político para Radio AM 930 Villa María


“Esperábamos de Aguad una mejor elección”
Así lo sostuvo a Radio Villa María el analista político Ezequiel Ávila, quien agregó que con la inclusión de Juez, el sistema se transformó en tripartitita. Remarcó que la gestión de Schiaretti ayudó al triunfo de De la Sota en Córdoba capital.


Consumadas las elecciones, y con el triunfo asegurado del ex gobernador José Manuel De la Sota, que conducirá los destinos de la provincia por cuatro años, Radio Villa María consultó al analista político Ezequiel Avila quien reconoció que con la inclusión de Juez desde el 2007, se debe pensar, de ahora en más, en un sistema electoral con tres fuerzas.

En base a los datos de las últimas elecciones provinciales (2007), no hay demasiados cambios en la performance del Radicalismo y de Unión por Córdoba.

Comparativamente, Avila sostuvo que con la votación desarrollada en 2007 por Mario Negri, se esperaba algo más de Aguad “por las elecciones ganadas en el 2009, sumado a eso la proyección a nivel nacional”, pese a ello “termina teniendo números muy similares al del ex candidato. Esto remarca la debilidad del radicalismo en nuestra provincia”, destacó.

Pero por otra parte, resaltó la efectividad de la estrategia del delasotismo con su discurso de defensa al sector agropecuario, además de la red de apoyo con la que cuenta en el interior.

Por último, respecto al juecismo, sostuvo que “la buena elección de Unión por Córdoba en la capital provincial debilitó en los números finales al candidato del Frente Cívico, y parte de ello se debe a la buena gestión de Schiaretti en este lugar, sino no se explica el crecimiento de 8 puntos que obtuvo” manifestó.

A todo ello, Avila agregó que Juez, además, “no presentó una propuesta creíble y confiable”, centrandose más que nada en la denuncia.

Alexis Zegatti

Análisis Político en "La Hora de Maquiavelo" CanalMetro